01Alimentación suficiente, a un ritmo posible
La reducción del apetito no elimina la necesidad de energía, proteína, fibra y micronutrientes. Planificar comidas y tentempiés durante el día puede facilitar una ingesta adecuada; si comer se vuelve difícil, hable con el profesional que le acompaña.
02Movimiento que cabe en la vida
Caminar, desplazarse a pie, bailar, ir en bicicleta o entrenar fuerza pueden contar. Empiece con algo viable y adáptelo a su condición, limitaciones y orientación profesional.
03El confort digestivo importa
La Tirzepatida puede retrasar el vaciamiento gástrico, y las náuseas, los vómitos, la diarrea y el estreñimiento figuran en la información regulatoria. Las comidas más pequeñas, comer despacio y observar desencadenantes individuales son estrategias prácticas que puede comentar con el equipo.
04Hidratación y observación
Los síntomas gastrointestinales pueden aumentar el riesgo de deshidratación. Mantenga líquidos accesibles y registre lo que sucede durante el día; esto ayuda a explicar patrones con claridad en una consulta.